Es un proceso que dura dos horas al día por siete días seguidos.

 

Durante la primera hora los participantes tienen toda la libertad de comportarse  como un niño, simplemente entras en tu infancia. Todo lo que querías hacer, hazlo; bailar, cantar, saltar, llorar, gritar, jugar cualquier cosa, en cualquier postura. En la segunda hora, se sientan en silencio sin hacer nada sintiendo el espacio de meditación.

 

Te sentirás más vital, más nuevo, más inocente y la meditación sucederá más fácilmente

Recuerda esto: Recupera tu infancia. Todos anhelan recuperarla, pero nadie hace nada para lograrlo. ¡Todos lo anhelan! La gente continúa diciendo que la infancia es el paraíso y los poetas continúan escribiendo poemas acerca de la belleza de la infancia. ¿Quién te lo está previniendo? ¡Recupérala! Toma esta oportunidad para recuperarla. OSHO.