Esta meditación se practica por la tarde. Dura una hora y tiene 4 etapas, tres con música y la última en silencio. Kundalini actúa como una ducha energética. Sacudiéndote suavemente, te liberas de las tensiones que cargaste a lo largo del día y te quedas suave y fresco. Esta técnica te lleva a soltar tu rigidez, dándote la oportunidad de cambiar tu enfoque, permitiendo que las cosas sucedan en vez de tratar de controlarlas como usualmente acostumbras. Si permites que la meditación suceda te volverás fluido, líquido. Si no, permanecerás sólido, como una piedra, como una roca en tu interior. Seguirás siendo el manipulador, el que hace, y tu hacer será tu mayor obstáculo para transformarte.

1a etapa: Sacudirse (15 minutos)

De pie, bien plantado en el suelo, relájate y permite que todo tu cuerpo se comience a sacudir, sintiendo cómo sube la energía desde tus pies hacia arriba, recorriendo todo tu cuerpo. Suéltate completamente y conviértete en el sacudir. Tus ojos pueden estar abiertos o cerrados. Permite la sacudida; no la produzcas. De pie, en silencio, siéntela venir y cuando tu cuerpo comience a temblar, ayúdala pero no la produzcas. Disfrútala, permítela, recíbela, dale la bienvenida, pero no la produzcas. Si la fuerzas se convertirá en un ejercicio del cuerpo, en un ejercicio físico.

 

2a etapa: Baile (15 minutos)

Baila, libera tu energía, permitiendo que todo el cuerpo se mueva como desee expresarse. Deja que la música te tome y te lleve. De la misma manera, los ojos pueden estar abiertos o cerrados.

 

 

 

3a etapa: Atestiguar (15 minutos)

Cierra tus ojos y permanece inmóvil, sentado o de pie, observando, siendo testigo de todo lo que está sucediendo interior y exteriormente.

 

 

 

 

4a etapa: Relajación (15 minutos)

Manteniendo tus ojos cerrados, recuéstate en el suelo boca arriba y permanece inmóvil y presente.