Un viaje para aquellos que quieran profundizar más en su meditación.

 

En la primera parte sólo hay risa: durante tres horas únicamente te reirás sin ningún motivo… Profundizando durante tres horas te quedarás sorprendido de la cantidad de capas de polvo que acumulas en tu ser. La risa las cortará como una espada, de un solo golpe. Durante siete días consecutivos, tres horas al día… no puedes imaginar cuánta transformación puede aportar a tu ser.

 

La segunda parte son las lágrimas. Durante la primera parte se elimina todo aquello que entorpece tu risa. Corta con todas las inhibiciones de la humanidad en el pasado, con todas las represiones. Abre un nuevo espacio dentro de ti.
Pero aún tendrás que dar algunos pasos más para alcanzar el templo de tu ser, puesto que has reprimido tantísima tristeza, tanta desesperación, tanta ansiedad, tantas lágrimas. Todo ello está allí, cubriéndote y destruyendo tu belleza, tu gracia, tu alegría…
Así pues, durante siete días tienes que permitirte sollozar, llorar sin ninguna razón en absoluto, simplemente porque las lágrimas están listas para salir…
Finalmente, la tercera parte es ser testigo: el observador en la colina. Por último, después de la risa y las lágrimas, sólo existe el silencio observador…